Un análisis de los suelos del departamento en la actualidad, los muestra con características claramente diferenciales. Al oeste predominan los suelos negros humíferos con fuerte base arcillosa, y al este, una franja paralela al río Uruguay, de suelos preferentemente arenosos, muy permeables, y sedimentos de viejos cauces fluviales.
La génesis del suelo de la región forma parte del contexto geológico de la llanura pampeana y se prolonga en el territorio vecino de la Rep. Oriental del Uruguay.
La potente sedimentación que afectó a dicha llanura con la formsuación del manto loésico pampeano y la formación de los modernos suelos orgánicos humíferos, aparecen en la región sometidos a un intenso trabajo erosivo, que delineó cursos hidrográficos que se orientan finalmente al río Uruguay. Importantes agentes modeladores, tanto endógenos como exógenos, conformaron una geología que se sintetiza en la imponente colada melafírica del secundario, contemporánea con areniscas triásicas de la serie de Sao Bentos que afloran hasta el sector norte del departamento Uruguay.
En el límite sur departamental, aparecen las areniscas cretácicas y es dable apreciar los estratos de la última ingresión marina pleistocénica.
Se puede afirmar en general, que en la mayor parte del departamento, es el suelo humífero el que conforma la cobertura, a veces con imperceptible manto y otras con espesores superiores a un metro. Capa de origen moderno y caracterizada por sus condiciones de fertilidad. Pero la descripción sencilla que se procura en este trabajo, no debe llevar al lector a una apreciación errónea como sería la de suponer una uniformidad de ese manto en toda la superficie del departamento. Aparecen los más diversos aspectos geológicos, como resultado de un no menor número de elementos constitutivos de esos suelos.
Hacia el norte, se observa la proliferación de suelos arenosos rojizos con abundancia de sales de hierro, como así también la aparición de areniscas aflorantes cubiertas de formaciones musgosas, lo que sin duda debe ser la causa por la que los habitantes de la zona las denominan "piedras moras".
Avanzando hacia el sur, paralelamente al Río Uruguay, se hace notoria la presencia de un grueso manto calcáreo. Ese manto adquiere considerable espesor en la región denominada La Salamanca y en las márgenes del arroyo de la China, a veces mostrándose como calcáreo fuertemente compactado u otras como broza disgregable. Ese manto aparece hasta las proximidades del A° El Tala, el que se constituiría en el límite meridional del aludido manto calcáreo. La ciudad de Concepcion del Uruguay, entonces, descansa sobre un basamento calcáreo.
En la región que nos ocupa aparecen mantos importantes de rodados pleistocénicos y actuales en lechos de viejos cursos fluviales, rodados que se entremezclan con arenas rojas y ocráceas y horizontes de areniscas ferruginosas.
En algunas barrancas donde es dable observar el proceso erosivo fluvial, encontramos bajo la capa humífera o arenosa, una delgada capa de loes pampeano.
Es de hacer notar, que es precisamente en este manto pampeano, cuaternario, no aflorante normalmente, donde es factible encontrar restos fósiles de esa edad geológica, aunque lógicamente, por encontrarse bajo espesas capas de aluviones modernos, no resultan muy comunes dichos hallazgos en este sector entrerriano.
En el extremo sur del departamento, aparecen nuevamente las areniscas, que Juan José Nágera clasificara como de edad cretácica pero que mineralógicamente no difieren de las triásicas del sector norte y a menor profundidad aparece el testimonio de la última ingresión marina pleistocénica con un manto de conchillas ya observadas por los primeros naturalistas que llegaron al país y que corresponde a la formación de los pisos Querandinense, Ensenadense y Belgranense de Ameghino |